sábado, 8 de junio de 2013

INFORMACIÓN GENERAL SOBRE EL LIBRO...



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“Ray Valentino / Lucha Libre Siglo XX  (Desde Venezuela a México y el Mundo)”.
República Bolivariana de Venezuela, Año MMXIII.
Título original (literalmente expresado): “Lucha Libre desde Venezuela a México y el Mundo. (Siglo XX)”. 
© Alexander Moreno.
Esta producción intelectual está amparada por la vigente Ley sobre el Derecho de Autor de la República Bolivariana de Venezuela y los pertinentes tratados internacionales suscritos. Está registrada, además, en el Servicio Autónomo de la Propiedad Intelectual (# 10029 / SAPI).

LA UTOPÍA CONCRETABLE
Ediciones / VENEZUELA
utopiaconcretable@gmail.com


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Desde 1965, Alexander Moreno siente la motivación de indagar la pequeña cultura inherida en la profesión de pancraciasta...  Los valores que habitan en este micro-mundo de acrobacias, circo, pugilismo, espectáculo de masas y hasta algo de deporte...  Téngase en consideración que para la época, el pancracio (la lucha libre profesional) constituía un espectáculo de masas.  

Bien, Alexander entonces hace amistad con los más importantes gladiadores del mundo. 

En el período 1948-1970, Caracas era la capital mundial de este espectáculo.  Era la plaza que en mayor número concitaba los luchadores de América Latina, medio oriente, Europa, Asia, EE-UU.

De las amistades que conformó, logró Alexander formarse una idea muy amplia de ese curioso medio.   En camino a sus 70 años de edad, toma la decisión de escribir una sui géneris  narrativa que tiene de testimonio, de ficción, de realidad, de crónica, en fin...  Utiliza el seudónimo "Ray Valentino Assad" y deja volar recuerdos e imaginaciones.

Los críticos más reconocidos de México han valorado este texto... Enrique Florescano (del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes -CONACULTA-),  Lourdes Grobet (experta fotógrafa de lucha libre)...  La prestigiosa lingüista venezolana Brigit Cruces ha hecho un prólogo de oro. 


En esta gráfica (1973) aparece Alexander junto al Sub-Campeón Mundial de Físico-Culturismo, Orlando Hernández.  Este venezolano fue también luchador profesional (Blue Ángel) y artista del cine mexicano.
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1994. Alexander Moreno conversando con el famoso luchador Dragón Chino (ya retirado del ring)




1997. Don Jorge Prüssing Wilson (Dragón Chino) departe en el Museo de Barquisimeto (Venezuela) con Alexander Moreno y con la atenta funcionaria de este centro cultural.





PRÓLOGO


     Espejismo, como a un espejismo me acerco a este libro, “Lucha Libre Siglo XX desde Venezuela a México y el Mundo”. El autor dibuja una historia maravillosa que se mueve en el recuerdo de una generación que fraguó-vivió el imaginario de la “lucha libre” de primera mano.

     La lucha libre  sedimentó parte de   los esquemas mentales de esa generación que hoy es adulto mayor, y  que  durante  su juventud y primera adultez construyó un puente ilusión-afecto entre compatriotas y naciones al ser seducidos por la lucha libre y dejar traslucir a través de ella; sus deseos, sus apuestas, inquietudes e intuitivas sospechas.

     Los medios de comunicación permitieron abordar la mayor cantidad de adeptos posibles; la radio con sus ondas sonoras permitió que los audio-fans desarrollaran su imaginación al dar forma a las descripciones narrativas del evento. Posteriormente la televisión muestra con clara nitidez las imágenes del combate y finalmente aquellos fans que tenían la posibilidad de asistir a  las arenas podían disfrutar en vivo del “catch as catch can”.

     Las generaciones  México-venezolanas  o Venezuela-mexicanas de mediados del siglo XX fueron seducidas y unidas  por la lucha libre,  y Venezuela particularmente, gracias a ella, se internacionalizó.  En ese sentido, el autor afirma “ No había en todo el planeta en los años ’50 y ’60 una plaza de lucha libre más internacional que la de Caracasy me atrevo a decir que la lucha rompió las barreras generacionales y de género en cuanto a deportes pues hombres, mujeres y niños se involucraban por igual.

      Ahora bien, ¿qué tipo de “lucha libre” es la reseñada en este texto?  El autor refiere, “La que está convocando es la lucha libre profesional; la lucha libre espectáculo. La de las máscaras; la de las capas con lentejuelas; la de colorido; la de Santo El Enmascarado de Plata, Dragón Chino, Bernardino La Marca, Antonino Rocca, Bassil Battah, Cavernario Galindo, Gran Lotario… La lucha de Wolf Rubinskis, de Apolo Venezolano, de Mario Bulffone, de Tony Garibaldi, de Huracán Ramírez, de Blue Demon… ¡Ésa es la que está invitando!”.

      La lucha libre fragua un extraordinario acercamiento entre México y Venezuela; es una disciplina de camuflados que logran traspasar la fronteras de estos países haciéndose extensible a distintos lugares del planeta.  Referencias bibliográficas se han hecho en diversos países, no obstante, en Venezuela este libro, es  primigenio, es una Alexanderada de Moreno o una Morenada de Alexander.

     El escritor intuye que su pluma debe transformarse; un nuevo lenguaje emerge, palabras más llanas, una epistemología distinta en su verbo, pero no por ello, menos valioso, si más flexible,  y más cercano al mundo de donde procede.

     Qué virtud tan extraordinaria, amoldarse, transfigurarse al mundo que se cuenta y contar para no morir, contar para trascender…  “Contaré en esta oportunidad, acerca de la lucha libre; sobre todo la que tuvimos en Venezuela en las décadas de los ’50 y ’60. Es, justamente, la que más viví”.

     El autor crea una investigación-historia que es contada por él y sus “otros  yo”; por eso, es al mismo tiempo el autor, es el Rudo Tremens, el padre al que se  dedica el libro, y es  el “Ray Valentino” que narra las aventuras del padre.  Esta polivalente y múltiple posibilidad yoica, deja constancia, primero, de ser un heredero reencarnado y acto seguido, de su esencia protagónica desde visiones distintas;  apasionadas, distantes, unidas  e inmersas.  Todo lo anterior, fraguado en el recuerdo, pero aun así, sustentado en la imagen, en la búsqueda de la precisión de la información. 

     Todo fan-investigador que se precia, obedece a la disciplina  propia y a la de la disciplina de la que  habla.  Por ello “pondré la emoción de mi corazón y la razón de mi casi centenario cerebro. A esto, añadiré la magia que los datos metidos en la textura de esos materiales de botín, me ofrecen”.

     Igualmente, el autor polivalente asume una personalidad propia o civil, y toma otra, la del protagonista-competidor del “Pancracio”.   En suma el  autor ha camuflado su actuar, su verbo y su accionar en tres sujetos actanciales, que son uno; “Así, en la imaginación, realicé muchos combates en las arenas venezolanas y aztecas… Me elevé por sobre las cuerdas… Lucí mis enigmáticas máscaras brillantes”.

     Un viaje que trasgrede la linealidad temporal saltando del pretérito remoto, al presente más simple, lleno de magias, rodeado del imaginario musical epocal.   “La orquesta de Billo Frómeta y las voces de Rafa Galindo y Manolo Monterrey hacían bailar hasta las piedras” y haciendo ecos geo-históricos “me pasean por la Avenida Urdaneta, muy cerca de lo que fueron el Hotel Veroes y el Gimnasio América (del gran Heney Awed)”.

     El estilo discursivo del autor es la presentación de la información-historia a través de la evocación en un proceso conversacional donde la memoria juega un papel fundamental pero para evitar en lo posible el devaneo del recuerdo, se establece una complicidad con la imagen y se refieren encuentros, luchadores, entrevistas, narradores, lugares y eventos.

     Un mundo lleno de seres fantásticos –surrealistas- como el “Dragón Chino”, “Santo, el Enmascarado de Plata”, “Águila Blanca”, “El Fantasma”, “El Sultán X” que provenían de distintas partes del mundo (Colombia, Perú, Arabia, México, Portugal, España e Italia entre otros) y convergían en las arenas como único lugar posible para que sucediera la magia que maravillaba al fan. La troupe.  Y “Es que la lucha libre es eso. Sus ases son las piezas de ese mundo de Dante, de Kafka o de Dalí. Son los ídolos del bien o los ídolos del mal. Son artistas de la extraña dimensión del absurdo”.

     En la arena recrudece la ruptura.  No solo es el enfrentamiento del bien y el mal; es también el enfrentamiento consigo mismo en cuanto a la certeza de género;  se encuentra la expresión más marcada del machismo, pero igualmente la de los “gladiadores rosa” como el “Caballero Gardenia”, “El Bello Memo”,  y “El Khalifa”.

     En este mundo de testosterona,  con o sin identidad de género, también aparecen aunque en menor cantidad las féminas fatales, pues algunos se hacían acompañar de damas hermosas, sugerentes y peligrosas; Paulita, “La China” (de origen francés) y “La Dama de las Cadenas”.

     Así pues, en este libro encontrará información quien la busque y memorias –en tanto recuerdos- quien las tenga. Habría que preguntar ¿Quién no conoció, amó, quiso ser, vio, admiró y leyó las historias de Santo El Enmascarado de Plata?  El que no lo hizo, que lea entonces estas páginas y conocerá a los héroes de la  treintena de mediados del siglo XX. Productos mediáticos: disfraces, comics, películas, series radiales, presentaciones en shows maratónicos dejándose mover en el vaivén de la “ola blanca” y otras olas u ondas.

Brigit Cruces Pereira.
Caracas / Buenos Aires.  Mayo, MMXIII.
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